Aprendiendo a bajar

Aprendiendo a bajar

La característica que más me resta en competición es con claridad el mal rendimiento en bajadas. Es muy frustrante perder primeros puestos de carrera en escasos metros, así que hay que ponerse a trabajar.

Israel Moreno

Nunca fui un buen bajador, pero tampoco era buen subidor, ni buen fondista, ni tenía una buena velocidad en llano. Desde hace un par de años he ido notando una mejora de rendimiento progresiva acompañada de buenísimas sensaciones y cierta familiaridad con subir al podium de categoría.

Para ello entre otras acciones he consultado a dos compañeros que son inalcanzables en bajada y quiero compartir en lo que han coincidido ambos. Hay muchos aspectos que ejercitar, musculación, reflejos, propiocepción… pero sin duda su recomendación envuelve y guía todos esos aspectos.

MIRADA HACIA DELANTE

Siempre he sido consciente, pero la adrenalina, el cansancio, los nervios, la concentración, todo hace que se te olvide en el momento de la verdad (como mantener una pisada correcta y el cuerpo erguido). Bajo tanto la mirada que apenas veo unos centímetros antes de mis pies, así que llevo un par de semanas forzando la vista a unos tres metros hacia delante en las bajadas. Dependiendo del terreno, la adelanto o retraso más. También lo practico en recta, en este caso adelantándola muchísimo y tratando de pisar donde he decidido con esa vista adelantada. Con frecuencia se me olvida y vuelvo a echar cabeza abajo, pero para eso está el entrenamiento, para mecanizar movimientos y gestos.

direccion mirada
También es cierto que con sandalias cuesta más echar la mirada hacia delante…
BENEFICIOS

Es difícil creer la cantidad de cosas que mejoran con este pequeño detalle. En el poco tiempo que llevo centrado en mejorar este aspecto he notado estos beneficios:

  • Sensación de menor velocidad, por lo que el miedo (grandísimo enemigo) disminuye.
  • Mayor capacidad de reacción. Si no adelantas la mirada, estás siempre improvisando y  no sientes confianza.
  • Vas «hacia un sitio» y por ello las pisadas no demasiado firmes, pequeños resbalones, no tienen tanto impacto en la sensación de perder el control porque tu cuerpo sigue avanzando en la dirección deseada.
  • Todas las ventajas anteriores hacen que se avance con más decisión, y frenando menos por lo que disminuye el número de derrapes.

Con todo esto que cuento… sigo siendo malísimo, solo comento en lo que estoy trabajando, y que tengo mucha ilusión porque aunque solo son pequeñas y tímidas mejoras lo que observo me hacen sentir optimismo respecto a la mejora del rendimiento general en carrera.

¿Lo notaremos el próximo día 23 en los Bosques de Sur? No creo, es pronto aún, pero sí podría simplemente hacerme sentir más relajado y suelto en las bajadas y eso ya sería un buen progreso.

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